viernes, 2 de octubre de 2009

CRÓNICAS


Máquina de escribir de Nietzsche:Ya no se fabrican máquinas de escribir. Se acabaron los escritores atormentados dándole puñetazos a las teclas, rodeado de hojas arrugadas. En la historia hay algunos diseños bastante sorprendentes.
Virotyp: máquina diseñada durante la I Guerra Mundial, para que los soldados escribieran sus cartas libres del barro y las demás incomodidades de las trincheras.

Máquina de Hansen: una maravilla.

Un modelito usaba Nietzsche... se lo regaló su hermana cuando comenzó a tener problemas de visión. “La esfera de escritura es algo como yo: hecho de metal y fácilmente implicada en viajes.” Imposible no imaginarlo montado en ese artefacto como si fuese una nave espacial, tecleando como un poseso y murmurando bajo esos bigotes del viejo de las papas Pringles.


A QUE NO ADIVINAN ...¿Cuál de los cuatro de abajo era el modelito que usaba Nietzsche?. Vean los modelitos que siguen !!!!




CRÓNICAS
Estaremos recogiendo en el blog historias, relatos, curiosidades del mundo de la comunicación y sobre todo de cuando "irrumpe" internet y el mundo digital y se confronta con los hábitos y costumbres del mundo lacónico de "aquella época"...pasada, que dicen ...SIEMPRE FUE MEJOR !!!

Aquí un artículo que ha llegado a mis manos (correo electrónico...mejor dicho) por cortesía de mi amiga Gloria ramirez.


CRÓNICA 001 - 02/10/09

Mi mejor alumna: mi maestra, mi madre.
(Alicia de Ramírez Espejo en sus 89 años, el 20 DE MAYO 2009)

Había una vez una niña que admiraba la forma de escribir de su padre y en la vieja máquina de escribir universal de su papi ella aprendió a teclear
a s d f d ñ l k j h… q w e r t…p o i u y.
Y escribía y escribía y escribía…y escribía lo que quería en papelitos.
Pasaron muchísimos años y la niña seguía tecleando en su vieja máquina. Y convirtió sus papelitos, como los llamaba, en su forma de expresar sus sentimientos más profundos. Y la niña creció…llegaron los hijos, nietos y bisnietos… y continuaba escribiendo sus intensos y conmovedores papelitos.
Y con esa vieja máquina de escribir consiguió un camino certero para llegar al alma de sus seres queridos, pues con ellos expresaba su visión de algún hecho, su interpretación de algún problema y su consejo sobre lo que se debía hacer, decir… o perdonar.
Muchos de los que rodeamos a esa niña hemos sufrido (o he debido decir hemos sido bendecidos con) el impacto de uno de esos papelitos en algún momento de nuestras vidas. Algunos de ellos dolieron y su mensaje llegó… para nuestro bien. Otros no tanto, pues tal vez no estábamos de acuerdo con sus opiniones, pero nunca negaremos su buena intención y sus permanentes mensajes de llamado a la reflexión, a la paz, a corregir errores, al amor, al perdón y a la unión.
El juego preferido de esa niña ha sido ayudar a los muchachos de escasos recursos del Seminario Santo Tomás de Aquino, obra a la que ha dedicado su vida. Y por supuesto los benefactores del seminario, tampoco se han salvado de sus papelitos y cartas los cuales durante años han recorrido la geografía nacional, llevando su mensaje pidiendo becas y ayudas para esa gran obra.
Un día, la niña de los años veinte, se sorprendió al ver llegar a sus hijos a la casa con UN COMPUTADOR. Ella había escuchado que con el se hacían maravillas, decían que ¡era mágico!
Podías escribir y después, si se te olvidaba algo, ¡NO HABÍA PROBLEMA! Así como abrías campo entre libros, ¡empujabas los párrafos hacia arriba y hacia abajo y metías en la mitad lo que te provocaba!, O podías arrimar las palabras para añadir, en la mitad, algo que a uno se le olvidó también decir. ¡¿Qué? Cónfiro, que felicidad… -Dice la niña asombrada.- Si he pasado muchas horas de mi vida repitiendo cartas del seminario y papelitos para ustedes!
Decían que ¡podías cambiar tamaño de las letras, volverlas cursiva, letra corrida! Decían que podías escribir y escribir sin que nunca se te acabara la hoja. Y ella niña inquieta al fin… quiso jugar a aprender para seguir haciendo sus papelitos.
Así que comenzaron las clases y a mí, después de ser su alumna en la vida y luego de haber aprendido de ella tantas cosas buenas y hermosas, me correspondió el inmenso honor de pasar a ser su maestra en el manejo elemental de ese mundo mágico de la escritura computarizada para que siguiera escribiendo sus papelitos.
Y nos tocó construir en consenso con la niña tres cosas: 1) un lenguaje común para entendernos. 2) un sistema de referencia para ubicarnos en la pantalla y 3) horas de consultas telefónicas psicológicas de ayuda para mis dos pacientes: la niña y el computador.
1) Necesitamos un lenguaje común para entendernos, pues al tratar de explicarle cómo podía hacer un documento me dijo:
“No quiero hacer un documento (eso es de abogados) solo quiero escribir una cartica”. Así que comenzamos….Y redefinimos términos y en vez de cursor hablamos “del palito que prende y apaga” y de como “arrastrar el ratón” para llevar “el palito que se mueve” hasta la última palabra y hacer click “para que se traiga el que prende y apaga”.
Y ella “abre donde va a escribir, parándose y hundiendo la w “( W, icono de inicio de Microsoft Word) y luego le da a “La tecla grandota” ( la de enter)
Y guarda documentos “dándole al televisorcito” (icono que muestra un diskette para guardar) y cierra el documento “dándole a la x mas chiquita de abajo a la derecha”.
Y para imprimir “le doy al sexto cuadrito y después en aceptar”
Nota: Al girar la ruedita del ratón, el “otro palito de la derecha” se mueve hacia abajo o hacia arriba. Y alguna vez se han preguntado si El palito baja y las letras suben entonces está bajando o subiendo?
(Y el lector que no entienda algo necesita también clases particulares personalizadas).
2) Nos tocó también construir un sistema de referencia en la pantalla en función de un fondo de escritorio que es una foto donde aparece esa otrora niñita con su nieto José Miguel y al fondo una ventana.
De manera que las consultas telefónicas cuando mi alumna (mi madre) se tranca son algo así como:
“Aparecemos nosotros (ella y José Miguel) y en la oreja de José Miguel esta una W, pero hay muchas w por toda la ventana. ¿A cuál le doy?”
Respuesta: “Mami dele a la W que está solita, la que está entre la cabeza suya y la de José Miguel”(las otras son documentos).
“Atrás estamos nosotros(ella y José Miguel), encima de la franela de José Miguel está un cuadrito que dice guardar como y muchos letreritos… ¿Qué hago?”
“Ay, nos acaba de tapar la cara un cuadro que dice Word no puede….”
“Se tapo todo, solo se ve la ventana y un poquito de la cabeza de José Miguel..”
3) Y las otras consultas son más psicológicas pues ahora me dedico a la terapia de la niña y de computadora dependiendo de quien sea el paciente y si no lo creen ¡observen lo que me plantea!:
-Aparentemente La computadora tiene sentimientos y estados de ánimos:
-“Ahora si se volvió loca…salen y salen cosas y no quiere hacer caso”
-“Como no quería volver a la normalidad, le dí abajo en inicio y se arregló todo”.
-“La computadora ésta como extraña… no sé que le pasa esta noche”.
-“Está como atravesada. No tiene ganas de escribir hoy bien”.
-“No quiso seguir escribiendo. No le vayas a hacer nada. Déjala quieta”.
-“Mejor la dejamos tranquila esta noche y mañana veremos si quiere escribir”.
-Le atribuye propiedades fantasmales
“Se le desaparecen las cosas”.
“Las letras están como locas y saltan por la pantalla corriéndose y escondiéndose”.Las líneas están bien, de repente llegan al final se esconden y saltan..
“Ahora si se desapareció todo. ¡Ay volvió a aparecer!.”
-Le genera sentimientos de angustia a la alumna
“Me tiene hoy preocupadísima porque como que no tiene ganas de que yo escriba”.
“Siento que ahora si nos rematamos, ella no quiere hacer nada”.
“Ahora si estamos en problemas dice Word algo de un problema legal que no podemos seguir escribiendo… es algo horrible larguísimo….
¡Auxilio! ¿Qué hago? el palito anda como loco saltando y las letras corren por toda la pantalla..
“Mary, Mary hay un monstruo corriendo por todos lados.Que hago? Me está mirando y ¡parpadea!. Ay se montó en una moto y se fue por una colina” (Nota: El monstruo era el ayudante de Word que es como un dibujito animado de un clip con ojos y que al fin desaparece de la pantalla mientras yo iba a correr a auxiliarla creyendo que era una rata o un monstruo en su casa).
Y a pesar de los monstruos, los fantasmas, del malgenio y estados cambiantes de ánimo de la computadora, de las dificultades técnicas de la escritura computarizada y las propias de la edad de la niña que cumplió 89 años…LA NIÑITA APRENDIÓ A ESCRIBIR EN EL COMPUTADOR.
Y continua escribiendo sus papelitos, ahora que sabe que puede añadirle más y más cositas, y ahora que sabe que la hoja nunca se termina. Y tenemos innumerables papelitos de sus memorias para ordenar, que cual fotos viejas en una gaveta, andan desparramados por todo el computador de la niñita, pues no hemos llegado a la lección de cómo abrir carpetas o organizar archivos.
Esa niñita me ha dado innumerables lecciones de vida, mi mejor alumna fue mi maestra.
De ella he aprendido a sonreir cada amanecer, a amanecer con ganas de vivir y a vivir esperando el nuevo amanecer para contemplar la belleza de nuestras montañas y escuchar el melodioso canto de los diminutos pájaros.
Aprendí a amar, a dar y a agradecer todas las cosas bellas que la vida me ha dado.
Y al convertirse en mi mejor alumna me ha enseñado algunas cosas más. Aprendí a ser paciente, a entender que una consulta telefónica para aprender (por décima o veinteava vez) “cómo evitar que las palabras salten como locas hacia abajo” (es decir el cursor no esté colocado antes de lo que ya tiene escrito), puede llevar desde 5 minutos hasta media hora, que ella disfruta y yo disfruto. Y con ello también me ha enseñado que el tiempo no se mide con el mismo instrumento a los 54 que a los 89 años.
Por años le decía “mami es que usted no entiende” y ella contestaba “no se dice usted no entiende sino yo no me explico”. En este genial proceso de aprendizaje de la niña de 89 años en el computador, me ha quedado claro que, para enseñarle a alguien no hay frase mas cierta que la que ella siempre ha usado. Si creemos que el estudiante no entiende, el profesor debe explicarse mejor y siempre es posible conseguir otra forma de llegarle a un alumno para facilitarle el proceso de aprendizaje.
Y por supuesto la razón de compartir con ustedes esta historia de la vida de esa niña, mi alumna, mi maestra, que está celebrando sus 89 años es que me dio y nos da a todos, una lección de tenacidad, de perseverancia para cambiar del mundo de sus papelitos y su vieja máquina de escribir universal a las nuevas tecnologías, chateando y con su correo electrónico (
mimaalicia@hotmail.com) recordándonos que nunca es tarde para aprender lo que se quiere. María Sol Ramírez de Mantilla. marimant@hotmail.com

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